domingo, 18 de mayo de 2008

A su salud...

Por la tarde, otros dos racimos habrían sido extirpados, como los lares de la casa romana después del -su- ocaso. Arriba el cielo, abajo el pasto. Por la noche, ya todos otra vez despiertos, bebieron un gajo a la salud de los difuntos. Se silenció todo. Al amanecer, solo un poco de húmedad y la briza y otras tantas cosas esparcidas como el olor solitario de las chimeneas cerca de los lagos, o el color del abrigo y el paraguas mojado tras la puerta al entrar al sabor de té. Otra vez, por la tarde, los lares, residentes en la tierra -podría decirse-, eran llamados a través del otro gajo y otra noche oscura.

Este es otro recuerdo importante, a propósito, fundamentalmente, de la ética y la importancia de la "noche" y sus libros...

Flectere si nequeo superos, Acheronta movebo. Si no puedo persuadir a los dioses del cielo, moveré a los de los infiernos. Virgilio.

sábado, 17 de mayo de 2008

Complejidad y Holismo..... ¿?

A raíz de una pregunta en un examen de grado, creo que: Dado un ser humano dotado de una dimensión biológica, psicológica y sociocultural, con relaciones directas e indirectas entre ellas –véase a Maturana y Varela, por ejemplo- así como, particularmente, ese ser humano existe como un elemento de un todo social mayor que lo separa por nación, género, clase social, historicidad, ecosistema etc., cualquier cambio en alguna de las aristas del fenómeno de la vida, alterará indeterminadamente a todo el resto incierta e indeterminadamente. Esto parece aproximarse a la complejidad.En antropología, el término holismo se usa para designar un tipo de análisis que considera a la “unidad de análisis” dentro de un marco de referencia determinado social e históricamente (instituciones, organizaciones, tecnologías, medioambiente, etc.) denominado “contexto”, por tanto, eventualmente, a grandes rasgos; así como otorgándole un énfasis a los significados individuales y sociales relativos a la unidad de análisis denominado “cultura”, que permite articular el todo social. También, recientemente, se ha intentado utilizar la inclusión del investigador como parte de la constitución del objeto del proceso de investigación, otorgándole algunas nuevas aristas tales como el carácter subjetual (subjetividad en términos de los modos de conocimiento científico) del producto etnográfico final. También se habla de holismo pare decir que las sociedades son todos funcionales y estructurales que tienden a la cohesión y la reproducción mediante una serie de mecanismos de control social.

Creo que la gran diferencia es la profundidad y rigurosidad del planteamiento, ya que en la complejidad se trata de distinguir cómo ocurre la realidad, en cambio en el holismo histórico antropológico, de profundizar en lo posible en el objeto de análisis de las ciencias sociales en general.El holismo, como término amplio, se utiliza para designar la aparición de la dimensión espiritual (o cuántica si se incluyen tentativas más “serias”) al fenómeno de la vida, que adquiere, finalmente, el status de una ontología de la realidad más que una forma de conocimiento específica.

Etnografías Mínimas.


Dentro de la narración de un pequeño viaje plagado de inconvenientes anecdóticos, en primera persona y con una atmósfera que no pretende ser nada más que el hilo conductor, y unos personajes que apenas se mencionan, puede haber otro - o tantos otros- viaje (s) con distintos narradores, atmósferas y personajes que, sin embargo, no pueden existir al mismo tiempo sino a modo de ficción, como podría señalar, con todo, Borges, pero que, al estar implícitos en el contenido ausente o hálito del trayecto, se transfiguran en Otros del recorrido interno del narrador: Un ego que lo absorbe todo a su paso. Una ficción que se readecúa a cada instante. Un cuento que no puede sino ser real y único, y que por eso, en principio, carece de caminos ocultos o alternos. La realidad se devora a sí misma en un instante, en un lugar, que solo la primera persona puede describir como balbuceo antes de ser tragado otra vez. Solo expulsa trozos. Pero se come todas las ficciones juntas, incluso las que no alcaza a ver, pero que lo alcanzan a él: En el reciente publicado libro "etnografías mínimas", la primera persona ¿debe ser todo?, con sus vaivenes interiores y cuestionamientos instalados. Se supone, creo, que por mínima que sea, toda exploración sabe adónde va, pero desconoce cada instante de su ruta.

¿Qué es lo que no se ha dicho?




Teresa Wilms Montt (18963-1921), junto a Pedro Prado (1886 - 1952), son de esos escritores que hacen literatura de modo tal que viven y sufren desde ese otro lenguaje para el cual las palabras no son sino que una mala excusa/herramienta de viaje. "Lo que no se ha dicho" es la obra de la vampirezca poeta. Prado, por su parte, desde "Los Pájarros Errantes" y "Alsino" se sumerge en las alturas de los vuelos nocturnos, para reconocer que, finalmente, ha fracasado en su intento de reconocer a la otra orilla. ¿Qué es lo que no se ha dicho? Responde Wilms: - "Hay tres, digo, tratando de sí atraerse; tres, digo mirando el techo: el dolor, el amor y la muerte". A pesar de conocerlo, lejos está de la gloria de Huidobro (y su poeta como pequeño dios), pues, prosigue luego diciendo: - "Ella es eterna y yo triste y triste somos aquellos que no hemos nacido de los dioses". Prado, imagino, en sintonía, pero lejano y ausente ha respondido: "Tus ojos, que miran el sol vencido: se hacen trasparentes como aguas profundas i cristalinas ... Ah! si yo pudiera, como los niños curiosos, escojería todo a la vez. Escojería la vida y la muerte". En este día he escogido presentarlos para recordar que se elige la vida y la muerte, pero no a las letras ni sus convenciones, que se escoge pues no hay otro remedio, ni mejor recorrido, que la elección de Prado y la confesíón de Wilms. "Nada tengo, nada dejo, nada pido. Desnuda como nací me voy, tan ignorante de lo que en el mundo había. Sufrí y es el único bagaje que admite la barca que lleva al olvido". T.Wiilms Montt
"Mis amigos, adiós! Cuidad de los míos. Ya el barco, con todas las hermosas velas desplegadas, me aguarda". P.Prado

un relámpago

Un relámpago





y el grito de la garza,




hondo en lo oscuro.
(Basho)







El haiku de Basho y las esculturas de Rodin tienen en común, a mi juicio, aquello que Rilke describe como un estado de presencia/ausencia, un hálito apenas: "Extraño, ya no seguir deseando los deseos. Extraño, ver todo lo que tenía sus propias relaciones, aletear tan suelto en el espacio". Se refiere a lo que en oriente llaman desapego - y se le cultiva y tributa como pasos hacia un saber mejor- y que por nuestros ¿hogares? se lamenta como pérdida; en ambos casos, sin embargo, supone un ejercicio inevitable, el de vagar, el de naufragar infinitamente (en ese tiempo tan personal) mientras aparece el instante, con toda su totalidad y fugacidad. Emily Dickinson ha escrito: " Al despertar miré sobresaltada/ mi mano pura entre la tarde clara./ La sortija entre mi dedo ya no estaba./ Cuanto poseo ahora en este mundo / es un recuerdo de color dorado."



Lamentar, dolerse, parece inevitable, así como sus consecuencias material -creemos-para el arte, del modo como se suele ver al arte, en soledad y tribulación, algo así como el destino trágico de los videntes, demoniaco, oscuro. O bien para psicología o pastillología. Por el contrario, el desapego se asocia al equilibrio, la belleza, la paz, al estar involucrado, tal vez, el silencio de la mente y la emergencia de la vivencia. Un sujeto corporizado y orientado hacia la expansión a través del detalle/vivencia, no solo se encuentra centrado y en tranquilidad, sino que está mucho más cerca de disfrutar de la ambivalencia que supone esta comprensión de las cosas, de saber "moverse" por entre las regiones tan dispares de la realidad sin sufrir los desajustes de sus contradicciones. No parece extraña, por ejemplo, la estrecha relación entre la generación beat y el budismo; perderlo todo para ganarlo todo, como lo ha descrito San Juan de la Cruz, asimismo. Tiene, todo lo dicho, en definitiva, más de un camino, y "la noche oscura" - empleada por el mismo místico cristiano- una desafortunada etapa tal vez demasiado larga, al menos mucho más de lo necesario en nuestras vidas.